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El impulso al enoturismo y el relevo generacional en una bodega centenaria

Bodegas Ochoa, constituida en 1845, está ya en manos de la sexta generación y es la primera vez que está dirigida por mujeres.

Ha habido mujeres al frente de la bodega, mi abuela tenía mucho peso y también mi madre ha sido muy importante, pero es verdad que no tenían visibilidad. Ochoa es nuestro apellido y el nombre que siempre ha estado relacionado con el mundo del vino y con el que ahora las dos salimos a la palestra.

Cuando se nace en el entorno de una empresa tan longeva, con una historia tan larga, ¿teníais claro que vuestro futuro estaba aquí?

A mí siempre me ha gustado y he estado siempre un poco más ligada al vino. Cuando lo vives como nosotras lo hemos vivido, desde pequeñas, solamente tienes dos vías: que te encante o que lo odies. A mí me encantó, empecé a estudiar, a aprender cosas y sabía que mi sitio iba a ser éste. Mi hermana no lo tenía tan claro, estudió ADE (Administración y Dirección de Empresas) y empezó haciendo otras cosas, pero al final acabó aquí y ahora no lo cambiaría por nada.

¿Cómo se ha llevado a cabo el relevo?

Ha sido progresivo. Cogí el relevo de la elaboración de los vinos en 2006, mi padre se quedó cuidando del viñedo hasta que se jubiló hace siete años y me cedió también esa parte. Mi hermana vino en 2010 a la bodega y fue en 2016 cuando se jubiló mi madre, que había cogido el peso de la gerencia. Nuestros padres han sido maravillosos a la hora de darnos el relevo, están ahí, seguimos contando con su experiencia, pero nos han dejado hacer. No hemos tenido ningún problema a la hora de plantear cosas nuevas, ellos han sido también muy innovadores. De hecho, empezamos a exportar en los años 80, cuando nadie lo hacía y fue mi madre quien lo propuso. Hemos introducido cambios, por ejemplo, ahora estamos con el cultivo ecológico.

Además, el relevo se ha producido en la era de la digitalización, de nuevas estrategias de marketing…

Sí, hemos dado ese paso. Estamos muy presentes en redes, en la tienda online, en el sistema de reservas para las visitas a las bodegas, estamos intentando mejorar todo lo que se pueda. Contamos con mapas de NDVI [Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada], un sistema que nos ayuda a controlar la vegetación con satélites. Nos da indicios del nivel de sequía y nos da las pautas para saber en qué zonas tenemos más necesidad de regar para que el viñedo pueda seguir hasta una madurez, podemos ver dónde puede que haya más uvas.

Nuestro objetivo es hacer mejor las cosas y para eso la tecnología nos sirve muchísimo. Se puede decir que todo ha cambiado, pero la esencia no

Adriana Ochoa -a la izquierda de la imagen- es la directora técnica de Bodegas Ochoa. Es la enóloga, “me encargo desde la viña hasta la botella”, explica, y Beatriz, “desde la botella al mercado”, como responsable de marketing y del área comercial.

Se trata, por tanto, de introducir la tecnología, manteniendo la tradición en una empresa de tantos años…

Respetar lo que se ha hecho antes es una de las cosas más importantes. A veces, mirar hacia atrás te ayuda a mirar hacia adelante. Tenemos que aprender de los métodos ancestrales y coger lo mejor de ellos para el futuro. Aprendemos de la tradición y la estudiamos. Por ejemplo, fuimos la primera bodega en hacer un proyecto de I+D en España en 1992, lo hizo mi padre con un vino de moscatel y desde entonces no hemos parado de hacer proyectos. Uno de los últimos ha sido precisamente un estudio genético de esta variedad, porque tenemos una moscatel que viene de un viñedo muy viejo de Navarra. Es decir, no quiero cambiar todo, no quiero un clon de moscatel que venga de otras zonas. Quiero aprender a utilizar el mío y me parece bonito utilizar la investigación y la tecnología para esto.

Existe una tendencia creciente en los consumidores a priorizar los productos sostenibles. ¿Sucede lo mismo con el vino?

En España todavía cuesta un poco, pero está llegando esta voluntad de buscar alimentos más sostenibles y el vino también entra dentro de todo esto. En otros países ya está clarísimo que el futuro tiene que ser ecológico.

¿Puede influir en que haya cierta reticencia el hecho de que la etiqueta ecológica implique un precio más elevado?

En parte sí que es más caro porque cuesta más producirlo, pero tampoco es mucho más y la gente lo está viendo cada vez más como una opción más. Durante muchos años ha habido un cierto descontrol, con vinos ecológicos que igual no tenían la calidad que debían tener, pero a día de hoy esto ya no ocurre, hay mucho más control sobre los procesos.

¿Ha cambiado la cultura del vino en España? ¿Hay más interés por el vino, incluso en generaciones más jóvenes?

Vamos poquito a poco. Trabajamos bastante el enoturismo y veo que cada vez hay más gente joven, pero nos tiene que echar una mano la hostelería porque la cerveza nos come la tostada. Es mucho más fácil servir una caña que servir un vino, pero se está avanzando y los jóvenes están tirando del carro.

Ahora que mencionaba el enoturismo, en un país donde el turismo es un sector fundamental para la economía y que trata de diversificar su oferta más allá del sol y playa, ¿cómo funciona dicha actividad en Bodegas Ochoa?

Está creciendo mucho. Para nosotros es una apuesta importante. Además, está cambiando este tipo de turismo. Antes recibíamos grupos muy grandes, muy diversos, pero ahora llega gente verdaderamente interesada en lo que hacemos, en visitar las bodegas y disfrutar del entorno.

Comentaba que Bodegas Ochoa ha sido una de las primeras empresas de este ámbito en internacionalizar. ¿Cómo se debe promocionar el vino español para que tenga visibilidad en el mundo?

Tenemos el mayor viñedo de todo el mundo, pero en producción nos suelen adelantar Francia e Italia, pero sí que se nos reconoce como país de vino y, además, siempre hay una parte que está relacionada con el turismo. Recibimos mucho turismo, entonces la gente relaciona los vinos españoles con momentos de relax y de placer.

¿Cómo se presenta la nueva temporada de vendimia?

Complicada porque no llueve y aunque tenemos riego, no es lo mismo que el agua caída del cielo. Llevamos un adelanto brutal con respecto al año pasado, vendimiaremos pronto. Los años que no llueve, el problema es que llueva todo de golpe, así que estamos preocupados, espero que no sea así. En volumen, la cosecha no creo que haya mucha cantidad, pero sí muy buena calidad porque no estamos teniendo ningún problema de enfermedades.

Fuente: Hosteltur

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